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Mejor llama a Saúl


Cuando vemos una serie de televisión -una buena serie de televisión-, conocemos a sus personajes, los aborrecemos o los amamos, los recordamos o los olvidamos. Si se trata de los protagonistas es probable que tengamos bien claro quiénes son, cuáles son sus motivaciones y cómo se convirtieron en lo que son o cómo se van transformando desde el capítulo uno hasta el último.


Si han visto Breaking Bad sabrán que tiene una rica gama de personajes que van apareciendo a lo largo de sus cinco temporadas; es seguro que muchos nos quedamos con preguntas como ¿qué es de ellos después del final de la serie? Pero, por otro lado, también pensamos ¿cómo llegó este personaje a ser quien es, a hacer lo que hace o comportarse así?


Sin duda uno de los que ganó más simpatías fue el abogado Saul Goodman y pensando en ello, Vince Gilligan nos trajo de regreso ese mundo con Better Call Saul, cuya tercera temporada salió en abril pasado y está disponible en Netflix (suben un capítulo por semana). En ella se narra la historia de origen de Saul Goodman y, para hacerlo más interesante, también nos dan pequeños vistazos de dónde y qué hace posterior a los eventos de Breaking Bad.


Si en su primera temporada Better Call Saul nos introdujo lentamente a su propio universo, a sus personajes y personalidades, motivaciones, contextos y relaciones, lo que representa un cambio de ritmo necesario para entender que no estamos en Breaking Bad; en esta tercera temporada el tren ya tiene velocidad pues no hay capítulo en el que no pase algo trascendente, además de que, como se adelantó al cierre de la segunda temporada, aparece en escena Gus Fring (Giancarlo Esposito), que viene a sumarse a Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks) para continuar la línea de acontecimientos por los que Fring, Mike y Goodman se conocen.





Pero el tema central es el desarrollo del conflicto entre James “Jimmy” McGill -verdadero nombre de Saul- y su hermano Chuck, quien es un prestigiado pero excéntrico abogado de Nuevo México, luego de que éste le tendiera una trampa para que Jimmy confesara una triquiñuela que lo hizo perder un cliente importante. Los golpes bajos entre estos hermanos van escalando y al final veremos quién se sale con la suya.


También presenciamos cómo se va fortaleciendo la relación entre Kim Wexler (Rhea Seehorn) y Jimmy, que en las temporadas anteriores a veces ha pendido de un hilo, y que ahora brinda un apoyo con el que puede dar la pelea a su experimentado hermano.


Quizá esta temporada, o lo que va de ella, se ha centrado en alegatos legales, pero no se parece a cualquier otra serie de abogados llena de frases como “ha lugar”, “denegada” y “objeción”. Es cierto, sí escucharemos estas palabras, pero el contexto en el que se dice es distinto a esas otras series porque conocemos a los protagonistas, acusados y acusadores, sus emociones y sentimientos, sus angustias y deseos, elevando el interés por conocer en qué acaba todo.

Es recomendable, aunque no obligatorio, haber visto Breaking Bad para tenerle paciencia, al principio, a Better Call Saul, pero ya encarrilado el tren seguro estoy que no se querrán bajar y a quienes ya han visto la serie de Breaking Bad hasta les darán ganas de volver a ver a Walter White, Jesse Pinkman y compañía.


Y si no han visto Breaking Bad (una de las mejores series de televisión), en Netflix están todas sus temporadas. Yo ahí las vi.


(It)‘s all good man.

Enjoy!

Publicado originalmente en El Sol de Chiapas el 12 de mayo de 2017
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