Bien, pasó el Super Bowl XLIV y ganó el equipo al que le iba, los Santos de Nueva Orleans. No tengo nada contra los Potros y Manning, solo que no soy su fan. Reconozco el calibre de Payton Manning y que es una pistola en lo que hace, que su capacidad para jugar futbol americano está sobre los límites conocidos y todo eso, pero lo real es que no me gusta ese equipo. Sorry. Así que ante la ausencia de mis Cowboys (malditos perdedores), primero le fui a los Vikingos, con Favre y el estelar Adrian Peterson, pero también me quedaron a deber y emergieron los Santos como representantes de la NFC, con todos los méritos necesarios por supuesto. Decidí irle a los Santos en el supertazón. El juego lo vimos con mi primo La Pantera y su compadre Paco, en su casa. Los tres le íbamos a los Santos,en el caso de ellos dos porque era el equipo débil. Al inicio del juego noté a los Santos muy nerviosos, como apanicados. La cara de Drew Brees era de nervio, no dejaba de moverse en las laterales. Los Potro...
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