Lo acontecido recientemente, el fallecimiento de mi abue Tere, el viaje a su funeral y decirle adiós, me ha puesto a pensar, a reflexionar. Estoy seguro que muchos de ustedes lo han pensado tambien. No importa la edad, el tiempo, la distancia, siempre pensamos en nuestros padres. La vida se va en un suspiro, eso dicen. Yo simplemente quiero decirles a mis padres que los amo, que los quiero con todo mi corazón y que quisiera que nunca murieran, que estuvieran con nosotros siempre, acompañándonos, apoyándonos, aconsejándonos guiándonos, queriéndonos. Los quiero mucho. Les agradezco haberme dado la vida, haberme criado y enseñado, ayudado a ser lo que hoy en día soy. Estoy a punto de convertirme en padre. "Ahora vas a saber cuánto te queremos", me dicen mis papás. Y es cierto, ya amo a mi hija, Valentina, desde el momento en que supe de su existencia, incluso antes cuando sólo existía en mi mente y en mis ilusiones, ya amaba a ese hijo o hija que tendría con Lupita, mi esposa; y...